Cuando las dudas acaban con tus más grandes sueños
- By Francis Nazar
- In Reflexión
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Esto va para ti, que tienes grandes sueños, pero las dudas te susurran demasiado al oído.
¿Sabes?, he tenido esa infección más de una vez y, si soy honesta, a veces parece como ese tipo de enfermedad que nunca se cura por completo, sino que aprendes a manejarla.
Es esa voz, a veces muy ruidosa, que te hace ver todo lo malo que hay en ti: tus debilidades, defectos y todo lo que te hace falta, en vez de todo aquello que te sobra.
La duda, la inseguridad, el miedo… Parecen ser parte de una misma cosa, parte del mismo complot hecho para destruir nuestros sueños.
¿Por qué existen? No lo sé, la verdad es que no lo sé.
Quizás es una expresión del tan temido diablo, así como en las películas. Me refiero a ese personaje que te engaña, te manipula y hace que saques el peor lado de ti.
Tal vez, cuando dudamos demasiado, es el diablillo coqueteando con nosotros, hasta que caemos en su red y terminamos haciendo lo que quiere.

Esta es solo una suposición, claro está. La verdad es que quizás no importa por qué tememos o dudamos tanto de nosotros, sino cómo podemos hacer para superarlo.
Porque, si somos honestos con nosotros mismos, cuando las dudas se apoderan de nuestra mente, terminamos saboteando todo.
Y no se siente bien… Sabes que no se siente bien.
Es como el alcohólico que cae en el vicio otra vez.
Después, dependiendo de cuán grande haya sido el sabotaje, nos toca recoger las piezas y ver cómo volvemos a confiar de nuevo en nosotros.
Sin embargo, el mismo error alimentó nuestras dudas, y este diablillo aprovechó para tomar más fuerza aún.
Sí, he estado ahí. Más de una vez he estado ahí.
Pero algo en mí me dice que no es ese el lugar al que pertenezco. Aunque se me haya hecho fácil caer en mis miedos y bloqueos, no es ese mi lugar.

Algo dentro de mí me dice que hay mucha más fuerza en mi interior de la que yo misma me atrevo a ver.
Y en esos momentos, en los que me siento debatida y llena de inseguridades, es cuando otra voz me habla con mucha más insistencia.
Es otra parte de mí. Esa que no está dispuesta a rendirse.
Una versión mucho más consciente de mí me dice: «¡Levántate! No viniste a este mundo a quedarte en la nada, llena de miedos y excusas. ¡Levántate! Y sigue avanzando”.
Y esa voz me habla con tanta fuerza, que siento mi corazón latir acelerado, como respuesta afirmativa a mis ganas de vivir, en este plano físico, cada uno de mis más grandes sueños.
Creo que esa parte está dentro de todos nosotros, no importa cuán lejos la escuchemos en algunos momentos, siempre está ahí, intentando ganarle la batalla al diablillo de las dudas.

Porque esa versión más elevada sabe que tenemos grandes sueños, sabe de nuestros dones, fortalezas y de todo lo que vinimos a ofrecerle a este mundo.
Esa versión nos conoce mejor que nadie y lo que más desea es que le hagamos frente a nuestras dudas y salgamos victoriosos.
Y cada día que lo logramos, cada día que miramos de frente al miedo, le sacamos el dedo (sí, ese, el grosero) y seguimos adelante con nuestros sueños, es un paso más que damos hacia nuestra versión más auténtica.
Día a día, nos vamos convirtiendo, ya no solo en alma, sino también en cuerpo, en la versión más sabia, poderosa y valiente de nosotros.
Hasta que llega ese momento en el que el diablillo de las dudas pierde fuerza y se esconde detrás del telón, mientras nosotros salimos al escenario, sonrientes y llenos de confianza…
Porque le hemos dado vida a nuestro más grande sueño: nos hemos convertido en los dueños de nuestro propio ser.
Con amor, Francis.
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